EL ARCA DE LOS DIOSES
Autor: Jesús F. Ampuero
Sinopsis
Antes de que nuestra historia comenzara, el universo presenció el fin de una era. A millones de años luz, en los confines de una galaxia moribunda, la avanzada civilización de los Adánitas se enfrenta a su inevitable extinción. Su sol agoniza y sus propios experimentos tecnológicos han convertido su planeta, la mítica Atlántida, en una bomba de tiempo geológica.
En un último acto de desesperación y en absoluto secreto, el Padre Atum reúne a las mentes más brillantes para activar el Proyecto Génesis. La solución es tan perfecta como desgarradora: fabricar una colosal fortaleza esférica del tamaño de un pequeño planeta —la nave Noé— para salvaguardar el código genético de su mundo y emprender un viaje sin retorno a través de un agujero de gusano.
Pero el Arca no viaja para colonizar. Los Adánitas ocultan un secreto de Estado implacable: toda la tripulación ha sido esterilizada. Ellos no heredarán el nuevo mundo; solo son los arquitectos encargados de moldear a una especie nativa en un planeta joven llamado Terra.
Sin embargo, al encender la chispa de la autoconciencia en los primeros humanos, los dioses espaciales desatarán fuerzas que no pueden controlar. Los celos patológicos del ingeniero Set, el nacimiento de la dualidad del bien y del mal en Adán y Eva, y el descubrimiento de que la historia de la galaxia está atrapada en un ciclo eterno de guerras cósmicas fracturarán a la tripulación en una cruel guerra civil.
Con el asesinato del comandante Osiris y la rebelión de la humanidad, el puente entre las estrellas y la Tierra está a punto de extinguirse para siempre. Solo queda una última esperanza flotando en el firmamento: Horus, el hijo nacido de la luz divina, quien regresará para reclamar el trono de su padre y restaurar el orden en un mundo donde los mitos están hechos de tecnología avanzada.
Si tus dogmas te impiden creer en alternativas a la creación, no sigas leyendo: esta obra puede herir tu sensibilidad.
© 2012, Jesús F. Ampuero
Todos los derechos reservados.
ISBN: 9798164378905
Independently published
Introducción
Primero fue la nada, el vacío absoluto; luego sobrevino el caos. Se produjo entonces una gran explosión cósmica. De la nada, aquel abismo insondable comenzó a llenarse y a expandirse a través de una colosal masa de materia oscura, un tejido denso y latente. Lentamente, la materia creció ocupando el gran vacío, y fue en ese preciso instante cuando comenzó a manifestarse la vida.
Desde los tiempos más remotos, los seres humanos se han preguntado por los orígenes de la Tierra, del sistema solar, de las galaxias y del universo mismo. Sin embargo, solo las civilizaciones más evolucionadas han sido capaces de desarrollar auténticas teorías cosmogónicas; hipótesis que, en muchos casos, han caminado de la mano de mitos y conceptos religiosos. Aunque los relatos cosmogónicos de los antiguos no poseían rigor científico, resultan de un valor incalculable para comprender la profunda importancia que nuestra especie siempre ha otorgado a su entorno y las múltiples hipótesis que ha barajado con tal fin.
A veces, encontrar una razón para mantener los pies sobre la Tierra se vuelve una tarea insostenible. A lo largo de su existencia, el ser humano ha necesitado crear dioses, mundos, objetos y personajes legendarios; historias que, al trasladarse de generación en generación, terminan por transformarse en algo casi real. Al final, la frontera entre la realidad y el mito depende únicamente de los ojos de la época que los contempla.
Fue precisamente ahí, entrelazando estas realidades con teorías alternativas y una fuerte dosis de imaginación, donde comencé a mezclar dioses y leyendas para dar vida a este relato. Y esto fue lo que surgió… Deja tu mente volar.
Los nombres utilizados en esta obra provienen de mitologías reales de diferentes culturas y épocas.
Capítulo 1: El declive de los Adánitas
En una lejana galaxia, en los confines del universo, había un sistema planetario con siete planetas y dos astros. La muerte de este sistema se había acelerado porque uno de sus dos soles había entrado en una fase de inestabilidad térmica; una agonía cósmica que afectaba directamente al gran planeta donde habitaban los Adánitas, una especie cuya cultura se encontraba en el cuarto nivel de evolución.
Sin embargo, todo estaba a punto de desaparecer, y la verdadera causa habían sido sus propias pruebas tecnológicas. Los experimentos energéticos realizados sin control y las encarnizadas luchas por el poder provocaron alteraciones geológicas irreparables, convirtiendo al planeta en una bomba de tiempo. Algunos científicos sugerían ideas a los líderes para evitar la destrucción total de su especie dominante, pero los grandes gobernantes del planeta, cegados por la codicia, no estaban en armonía.
Grandes terremotos sacudían el planeta, cada vez más intensos y frecuentes. La lucha por la supervivencia y el miedo provocaban que los Adánitas lucharan entre ellos. Por esta razón, el «Padre» (el líder primario del planeta) decidió reunir a los científicos más brillantes para intentar solucionar el desastre y evitar la destrucción. La reunión de los científicos era secreta; ningún líder, a excepción del Padre, sabía de ella.
En un edificio alejado del centro de la ciudad principal se concentraron los mejores especialistas. El motivo de la convocatoria era encontrar soluciones a lo que estaba ocurriendo. Ningún líder ni consejero de ninguna otra ciudad fue convocado. Todo se realizaría en el más absoluto secreto.
Los científicos reunidos comenzaron a deliberar sobre posibles soluciones para salvar el planeta, pero tenían el tiempo en contra. Durante varios días y noches de intensos debates, buscaron alternativas. Una de esas largas noches, los reunidos aprobaron las ideas definitivas.
Capítulo 2: El Proyecto Génesis
El plan consistía en recolectar células embrionarias de todas las especies vivas del planeta, incluidas las de la propia especie adánita, así como semillas de la mayor parte de la flora. Los científicos llegaron a la conclusión de que sería la manera más eficaz de salvar la biodiversidad de su mundo.
Lamentablemente, solo se disponía de tiempo para fabricar una gran nave espacial. Los especialistas creían que quedaba muy poco tiempo antes de la desintegración total del planeta, lo que no permitiría salvar a toda la población. Por ello, el consejo reunido tomó la decisión de que la nave solo albergaría a un grupo selecto de adánitas cualificados y expertos para llevar a cabo el plan de salvamento.
Para tal empeño, los reunidos eligieron a un grupo de adánitas procedentes de diferentes lugares del planeta que, por sus características y conocimientos, eran los más idóneos para la misión. Su objetivo final sería salvar de la extinción a todas las especies de su hogar.
Tiempo atrás, los adánitas ya exploraban la galaxia con naves no tripuladas, por lo que su tecnología les permitía fabricar naves capaces de viajar por el universo. En medicina, tecnología y energía se encontraban en una fase muy avanzada.
Los adánitas elegidos para el Proyecto Génesis fueron convocados. Por separado, uno a uno, se les explicó el proyecto y las tareas que realizarían. También se les informó de que debían someterse a una serie de pruebas y exámenes, y de que recibirían instrucción en el manejo de las nuevas tecnologías que utilizarían en sus trabajos. Serían preparados para un viaje sin retorno. Todos los elegidos estaban cualificados de una u otra forma para la creación de un nuevo mundo: historiadores, ingenieros, profesores, arquitectos, médicos, físicos, matemáticos y especialistas de todo tipo.
La fabricación de la gran nave estaba muy avanzada; el equipamiento y los materiales necesarios para el Proyecto Génesis se encontraban listos para su embarque. En la nave, la mayor parte de los trabajos de montaje estaba llegando a su fin. Mientras tanto, en el planeta, las naves de transbordo comenzaron a cargar los alimentos y materiales necesarios para trasladarlos a la órbita.
Una nave de transbordo equipada con cápsulas especiales se dispuso a recibir el cargamento principal. El envío, procedente de todos los rincones del planeta, estaba compuesto por 100 millones de células embrionarias (células madre) de todas las especies de animales e insectos, 30 millones de especies de semillas de la flora y 200 millones de células de la propia especie adánita. También se cargaron en las bodegas de la gran nave materiales y herramientas para la construcción de una nueva civilización
