Hablaremos de un posible comienzo de la creación humana…
Hablaremos de un posible comienzo de la creación humana…





Enki se muestra a la izquierda. A su alrededor, varias serpientes (símbolo de la creación y la fertilidad) ondean rítmicamente. De esto podemos concluir, más allá de toda duda, que la serpiente de la Biblia no es otra que Enki el genetista, también conocido como Nudimmud el clonador.
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Incluso el alfabeto griego del cual deriva el Latín proviene de Oriente Próximo.
Los historiadores griegos escribieron que un fenicio llamado Cadmo (antiguo), trajo el alfabeto que consta del mismo número de letras y en el mismo orden que el alfabeto hebreo, aquel era el alfabeto que existía cuando tuvo lugar la Batalla de Troya. Más tarde el poeta Simónides elevó el número de letras a 26.
Los contactos de los griegos con Oriente Próximo en el primer milenio a.C, culminaron con la victoria de Alejandro Magno sobre los persas en 331 a.C. Las raíces culturales de los antiguos persas se remontan a los primeros imperios de Babilonia y Asiria, cuyo auge y caída están registrados en el Antiguo Testamento.
Asiria y Babilonia aunque fueron rivales a lo largo de toda su historia, sería difícil destacar diferencias significativas entre ambos. Asiria llamaba a su Dios supremo Assur y Babilonia le llamaba Marduk, sus panteones eran virtualmente iguales. Sus verdaderos tesoros son sus registros escritos, miles y miles de inscripciones en escritura cuneiforme entre las cuales hay los cuentos cosmológicos, poemas épicos, historia de reyes, anotaciones de tiempos, tablas astronómicas, predicciones astrológicas, formulas matemáticas y textos de nombres genealogía, los epítetos, las obras, poderes y deberes de los dioses.
En las tablillas hay una nota al final que dice que es una copia de un original más antiguo. Las ruinas de Mesopotamia han aportado evidencias concluyentes de que, realmente, hubo un reino llamado Acad, establecido por un soberano mucho más antiguo que se llamaba a sí mismo Sharrukin (Soberano Justo). En sus inscripciones decía que su imperio se extendía por la gracia de su Dios Enlil, desde el Mar inferior (Golfo Pérsico) hasta el Mar superior (se cree es el Mediterráneo). Y alardeaba que en sus muelles amarraban naves de distantes tierras. Se trataba de un imperio mesopotámico en el tercer milenio a. C, mucho antes de aparecer Asiria y Babilonia.
En sus inscripciones se hablaba de logros y la genealogía de Sargón de Acad. Su título decía Rey de Acad, Rey de Kis, y antes de ascender al trono había sido consejero de los soberanos de Kis. Esto implica un reino aún más antiguo al de Acad. En los versículos bíblicos dice así:
Kus engendró a Nemrod
que fue el primero que se hizo
prepotente en la Tierra
los comienzos de su reino fueron
Babel, Erek y Acad.
Los estudiosos encontraron una relación entre los nombres y su significado no solo en hebreo, y en el Antiguo Testamento, sino en todo Oriente Próximo de la antigüedad. Los nombres de los reyes que precedieron a Sargón de Acad no tenían ningún sentido. Sir Henry Raulinson en 1853 consideró que debían pertenecer a un grupo desconocido de lenguas o pueblos. Si tenían significado desconocían la lengua. Esta lengua desconocida era aplicada en asuntos de los Dioses y los Cielos.
Uno de los mayores descubrimientos tuvo lugar en las ruinas de una biblioteca reunida por Assurbanipal en Nínive, se encontraron 25000 tablillas, muchas eran copias de texto de antaño. Un grupo de 23 tablillas terminaban con la frase Tablilla 23 a Lengua de Sumer sin cambiar. Otro texto llevaba una frase del mismo Assurbanipal:
«El Dios de los escribas me ha
concedido el don de conocer
su arte. He sido iniciado en
los secretos de la escritura.
Puedo incluso leer las
intrincadas tablillas en Sumerio
comprendo las enigmáticas
palabras talladas en piedra
de los días antes del Diluvio»
En 1869, Jules Oppert sugirió proclamar su legitimidad como pueblo pre-acadio, tomando el título de Rey de Sumer y Acad, sugirió además se llamara a aquel pueblo sumerios y a su tierra Sumer. Debería haber sido Shumerios y no sumerios. En la biblia, libro del Génesis, las ciudades reales de Babilonia, Acad y Erek estaban en tierras de Senaar (Senaar o Shin´ar, es el nombre bíblico de Shumer).
La aparición de los sumerios fue repentina, inesperada, aparecieron de la nada. H. Frankfort la calificó como asombrosa. Pierre Amiet como extraordinaria. A. Parrot la describió como una llama que se encendió de repente. Leo Oppenheim remarcó el Asombosamente corto período de tiempo en que apareció esta civilización. Joseph Campbell la resumió de este modo; «De una forma pasmosamente súbita aparece en este pequeño jardín de todo sumerio…todo el síndrome cultural que, desde entonces, constituye la unidad germinal de todas las grandes civilizaciones del mundo»
«Es peligroso mostrarle demasiado al hombre cuánto se asemeja a los animales,
sin hacerle ver al mismo tiempo su grandeza»
Para quienes saben leer en ellas, las cuevas y cavernas son como un libro abierto, una puerta al pasado o una suerte de túnel del tiempo que permite rastrear las huellas de los primitivos hombres de nuestro planeta.
Ayer y Hoy:
Desde sus orígenes el hombre usó las cavernas como hábitat ocasional o permanente, como lugar de ritos o cultos, o para enterrar a sus muertos. Gracias a ello muchas cavidades encierran aspectos importantes de la historia y prehistoria humana.
En el monte Baradost, perteneciente al macizo de los Zargos, a unos 400 kilómetros de Bagdad, en la actual Irak y cerca de la frontera con Irán, se encuentra una gruta natural con una gran boca de acceso. En ella, Ralph S. Solecki, antropólogo de la universidad de Michigan, efectuó estudios en los años 1951, 1953 y 1956.
El sitio elegido para la excavación fue casi el centro de la cueva, allí, luego de atravesar los sucesivos estratos, el grupo investigador llegó al verdadero piso de la caverna, oculto bajo 13.5 metros de sedimentos depositados en forma natural desde su formación y debido principalmente a la acción eólica. El corte vertical «verdadero libro natural», fue dividido en cuatro niveles principales : A, B, C, y D el más profundo de todos, cada uno a su vez dividido en otros subniveles. Cada uno representa un capítulo diferente de la prehistoria del hombre. En el más antiguo, el D, se puede leer nuestra prehistoria entre los 39000 años hasta los 100.000 años a.c; encontraron tres esqueletos pertenecientes al hombre del Neanderthal que mediciones posteriores permitieron datarlos en 45.000 años a.c. En otro subnivel superior hallaron restos del Homo Sapiens.
Al explorar las cavernas, sin importar donde éstas se hallen, ya sea en Asia, en los Pirineos o en nuestra Cordillera de los Andes estamos desandando el camino que nos une con nuestros orígenes. Y esto es mucho más que especulación y logos.
Cráneo de un hombre de neandertal (45.000 años de antigüedad) fotografiado en el lugar exacto donde fue descubierto por Ralph Solecki durante las excavaciones (1957) de la caverna de Shanidar, en el norte de Irak. “Los huesos estaban aplastados por un pesado golpe en la parte superior de la cabeza, probablemente producido por la caída de una roca desprendida por un terremoto de la Edad de Piedra.” (P.154 de “El hombre de Neanderthal” de George Constable y Ralph Solecki, 1975.).
Jesús F. Ampuero es el creador de la plataforma de investigación histórica y misterio El Arca de los Dioses. Escritor e investigador independiente, se especializa en el análisis de mitologías sumerias, textos antiguos y arqueología prohibida. Su obra invita a desenterrar los secretos mejor guardados de los dioses antiguos y a cuestionar los límites de la historia oficial.